lunes, 31 de octubre de 2011

Cruzada por el destape



"Hola soy Susana, la esposa de Ricardo, el encargado. 
Están destapando las cañerías del edificio, 
así que pedimos que aprieten el inodoro 5 veces 
y dejen la canilla del baño y de la cocina abierta por 10 minutos"








No se a vos.
Pero a mi me divirtió la idea de estar apretando el inodoro todos juntos a la vez.

jueves, 27 de octubre de 2011

Tengo novio

Mi chico dijo que yo era su novia,
sin estar yo presente.

Cuando se lo pregunté, me dijo "hay cosas que no se hablan... a veces con gestos bastan. Si me lo preguntaban cuando hacía dos meses que nos estábamos conociendo, hubiera dicho que no. Pero ahora...ya hace bastante"






Así que eso.
Estoy en una relación que decantó a noviazgo
por cuestiones cuantitativas.


...y evidentemente, tengo que dejar de hacer gestos a la hora de hablar.

domingo, 23 de octubre de 2011

Tengo novio

Estoy en una época de mi vida, en la que salir airosa de un posible tropiezo y caída al suelo
adelante de todos los amigos de mi chico,
me importa mucho más que él haya dicho que yo era su novia.







No me caí.
...y, ponele que me alegré un toque con el título.

sábado, 15 de octubre de 2011

Amar es dar lo que no se tiene. Y más.

Después de largo tiempo pidiendo un perro en casa, y luego de varias negativas paternas, finalmente llegó. De repente y sin pedir permiso.
Mi madre se enojó con mi padre. Es que después del fallecimiento y la gran tristeza que se llevó el perro anterior, mi madre había dejado bien en claro que no quería más animales en la casa... por más grande que sea el patio, por más grandes que seamos nosotros, por más promesas nuestras de cuidar de él...

El amado perro mío, llegó cómo quién no quiere la cosa, en brazos de mi padre. Un bretón oscuro que le había costado $30. Era pura panza de 45 días y entraba en una baldosa.
Previa discusión entre padres, el perro se quedó 12 años entre nosotros.

Vivió cumpleaños, padeció la depresión de mi padre, sufrió cada vez que alguno de nosotros caía enfermo, compartía los mates con amigos, vio desfilar novios, se alegró con nuestras alegrías, vivió mudanzas, estuvo mientras la casa se vaciaba, enfrentó enojos, presenció nacimientos.


Ayer se fue.


Podía apenas caminar, así que lo alcé y lo llevé  a cuestas las dos cuadras que separan mi casa de la veterinaria. Le decía lo tanto que lo quería, pero no era suficiente ¿Cómo reducir 12 años de amor en dos cuadras?
A pesar de sus pocos kilos encima, los brazos me temblaban. La angustia pesaba también. 
Pero no podía hacer menos por alguien que me acompañó largas noches de estudio, que hizo toda mi carrera sentado entre mis piernas desvelado pero moviendo la cola cada vez que lo miraba. 
No podía dejar de cargarlo, a pesar de que mis brazos se entumecían con el peso. No podía por él, que fue siempre el que me esperaba y me recibía como si fuese la primera vez, después de salir de casa. No por alguien que me lamía las lágrimas cuando yo lloraba, que me escuchaba sin prejuicios, que a pesar de algún mal humor mío seguía insistiendo para hacerme notar que él me quería y estaba ahí. Para lo que yo quisiera.


Se fue mirándonos. Cómo lo hacía siempre. 
No podía mover la cola por su debilidad, pero se que lo hacía con sus intenciones.




No pude dejar de pedirle perdón mientras sus ojos se apagaban. 
No pude dejar de decirle lo tanto que lo iba a extrañar.
No pude no abrazarlo mientras se recostaba en la camilla.


Se recuerda a alguien a través de esos tantos momentos compartidos.
Pero es inevitable no sentir un agujero cuando se va. 
Se va también una parte de uno.  




Quiero creer en un cielo eterno para perros. 
En el que él sigue paseando sin correa y molestando a los pájaros. 












Hasta que nos volvamos a encontrar, negrito. 
Porque se que vas a estar ahí, esperando como siempre.




miércoles, 12 de octubre de 2011

¿A quién querés más?

Tiempo atrás cuando caí enferma, mi madre (acomodando mi casa) me hizo el movimiento del montoncito con la caja de forros.

El otro día caí enferma nuevamente. Y mis padres volvieron a venir como aquella vez.
Me dolían partes del cuerpo que no sabía que podían doler. 
"Un virus", dijo el médico después de revisarme.
"Vos tenés que tener cuidado con la mugre, Alone", dijo mi padre luego de dar un paseíto por mi casa. 















No se qué es peor. 
Si la negación de mi madre o la sinceridad de mi padre.

viernes, 7 de octubre de 2011

Mi madre sigue sin entender el concepto de mono.uno.solo.only.ambiente

Y entonces mi madre dijo...
"voy a ir comprándote cosas. Yo las guardo acá en casa... Así cuando te mudes, ya tenés todo"

Dos semanas pasaron. Y, a juzgar por los mensajes diarios que recibo, ya tengo:

- Una olla grande.
- Una mediana...por si la grande no la usás.
- Una olla más chica... por si querés cocinarte a vos sola.
- Una lecherita... sí, ya se que no tomás leche. Pero la tenés.
- Un colador.
- Un pela papas...que te digo, vas a tener cuidado porque te corta una mano. Yo me compré uno también.
- Platos playos, hondos y de postre. Ya se que no los querías, pero era la oferta. Y ya lo hablamos.
- Una cuchara de madera.
- Una de esas para agarrar los fideos.
- Una espátula... porque si hacés postres vas a necesitarla.
- Cubiertos de cocina para las ollas de teflón.
- Una tartera...de las desmontables, que son más prácticas.
- Una cuchilla.
- Una base plástica donde poder cortar las verduras y esas cosas.
- Una pava.
- Tenedores, cuchillos y cucharas.
- Tazas... se que no tomás café, pero la mayoría de la gente toma, así que ya las tenés. 
- Un destapador.
- Una mantequera.
- Una quesera...tenés? Porque ya la compré.
- Unas espatulítas de colores para untar... que te voy a comprar otra.
- Una bifera.
- Una tostadora.
- Te compré un juego de toallones...no podés andar con dos nada más Alone.
- Un abridor para latas.










Para muchos, será la madre para mudanza perfecta.
Pero de antemano se que, para mí, la mayoría de todo eso servirá para juntar mugre.

lunes, 3 de octubre de 2011

Con mi madre, una cosa siempre lleva a la misma otra cosa.

Y un día, que evidentemente me agarró con las defensas bajas,
le comenté a mi madre de mi pronta mudanza...


Madre: "Te voy comprando cosas de a poco. Las guardo en casa y así ya te quedan."


Yo: Igual no te embales má, porque no se dónde voy a ir a parar. Puede ser muy chico o... no, no hay posibilidades ni siquiera de un "puede ser grande". Así que no quiero estar rodeada de cosas que no voy a usar.


Madre: Hay unos platos, acá en la esquina... te los voy a comprar. Son 24 platos: playos, hondos y de postre"

Yo: 24??!! No mamá, con eso me refiero a la idea de tener cosas que no voy a usar. Hondos?? ...y de postre menos.... y encima 24!!

Madre: "bueno... Algún día vas a invitar a los padres de tu chico"

Yo: son dos, mamá.

Madre: "bueno... algún día podés invitarnos a nosotros también"

Yo: Sumamos 6...

Madre: "Tus hermanos, tus primos...somos una familia grande, Alone"

Yo: Por eso nos juntaríamos en otro lugar, mamá. Porque no me da el cuero para alquilar un lugar donde entren 24 personas sentadas con sus platos playos, hondos y de postre!

Madre: "Bueno así te quedan...."

Yo: Por qué no entendés que no voy a usar 24 platos??!!
Por que no comprás una cuna, mamá??? así ya me queda???!!

Madre: "...ah"

Yo: ...

Madre: "...entonces hijos tenés pensado tener..."