El martes me levanté y me hice tostadas para el desayuno. Salí apuradísima, como siempre.
Me fui a trabajar. Y de ahí, a lo de mi novio...
Ahora que él vive en un tres ambientes...es claro que es más cómodo que el sucucho (divino, pero sucucho al fin) del monoambiente en donde vivo.
Volví a mi casa hoy miércoles, más tarde de lo que creía.
Sentí un calor extraño al abrir la puerta. Pensé que era calor de hogar. Pero no.
Era el calor de la hornalla prendida... desde el martes a la mañana...
El puto de mi inconsciente sigue con la onda de tirarme señales.
Pagate la boleta ahora, forro!