martes, 28 de agosto de 2012

Ahora que tengo tele


...para qué servía la computadora?

Ahora que tengo tele


No puedo dejar de ver "Face off" y "MasterChef"



Los reality son mi perdición

Ahora que tengo tele



Cómo es que siguen dando "Betty la Fea"????

martes, 21 de agosto de 2012

Sos lo menos, boluda


Llegué al departamento por la madrugada.
Bajé del ascensor pensando en bosta como siempre, y otra vez esa inquietud acechante de "mirá si alguien se escondió en las escaleras y me salta encima cuando abro la puerta?"

Pero no. Nadie me saltó.

Sin embargo... esa luz roja que diviso tras la puerta???
Y miré por la cerradura. Porque si había entrado alguien quería saberlo.
Y metí las llaves. Aún viendo que había llaves puestas del otro lado.
"Quizás mi novio las dejo puestas" Aún sabiendo que él se había llevado las suyas.
"Quizás metieron llaves para que yo no entrara y pudieran robar tranquilos" Aún sabiendo la estupidez de la idea.
"Quizás dejé las llaves puestas" Aún tendiendo mis llaves en la mano.



Evidentemente ella vivía sola y no le dio las llaves a nadie
porque, para cuando me di cuenta,
tenía a la propietaria gritando nerviosa desde adentro
"¡¡¡¿¿¿Quién es???!!!!"





Estaba en el segundo piso.

...cuando yo vivo en el cuarto.

jueves, 16 de agosto de 2012

En mi época esto no pasaba.

Estaba esperando el colectivo en la parada, con guía T en mano porque (como habitualmente me pasa) nunca tengo en claro el recorrido.

Vi que un auto se me acercó lo suficiente cómo para preguntarme si no estaba invadiendo mi espacio privado.
Desde adentro del móvil aparece un jóven (que en otras circunstancias yo hubiese mirado con intenciones) inclinándose para decirme "puedo llevarte a algún lado?"

Debo admitir que lo primero que hice fue mirar si tenía sus pantalones puestos o, al menos, la bragueta correctamente cerrada. Es que la experiencia me enseñó que hay más probabilidades de toparte pajeros en autos, que encontrar los bombones de dulce de leche en la caja.

Pero no.
Tenía sus pantalones y la bragueta en su lugar.

"Te agradezco", contesté volviendo mi mirada hacia la guía T.
"¿Quizás en otro momento?, siguió
Me reí nerviosa. Porque para esta altura ya había imaginado toda la historieta del secuestro, la violación y la descuartización en un cuartucho de algún barrio perdido de mi querido conurbano.
"Puedo volver a verte en otro momento?" 
Y volví a reírme. Pero gritando en mi interior.
Y me alcanzó un papelito con su celular diciendome "si tenés ganas, podemos volver a vernos y podría alcanzarte a algún lugar"


Y me quedé pensando...
O yo ya estoy de vuelta con los nuevos levantes,
o este pibe era la reencarnación de algún tachero frustrado.




De cualquier manera... seguro me violaba después.


sábado, 11 de agosto de 2012

La idea frígida del día


Uno de mis contactos de facebook, me etiquetó en la siguiente imagen...





Más allá de replantearme los contactos que tengo...
soy yo que me levanté flojita
o después de analizarlas un toque, te das cuenta que son todas sumamente parecidas???


La 14 me la baja. No quiero verte el culo, en serio.
En la 1, hay grandes posibilidades de partirle el ganso y terminar en la guardia del barrio. O de rajarte un pedo... y que el chongo no te llame más.
La 11 es igual a la 7, salvo que en la primera él tiene el culo en aire...y unas gambas increíbles para soportar el movimiento.
Y la 12...basta de alimentar mentiras. Es imposible en la vida real...


... a menos que te estés garchando a este:





aunque lo dudo, 
porque seguro tiene el pito chico.





martes, 7 de agosto de 2012

Paro


"Y un día Alone, hizo ejercicio"



Y cual propaganda berreta del Pro,
me caminé 45 cuadras del laburo a casa.


viernes, 3 de agosto de 2012

Cuando decís cosas fuera de lugar

Mi nuevo ginecólogo me dijo...
"si yo fuera tu papá, te obligaría hacer un examen de sangre más seguido"



Más allá de que su comentario fue referido a mi anemia galopante.
Más allá de que su intervención fue meramente médica.


Después del "si yo fuera tu papá"... 




...guardate el colposcopio en el bolsillo Ruben. No te vuelvo más.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Porque depende, todo depende


En mis épocas de soltería (que fueron muchas. Bueno... muchísimas) le preguntaba a mis amigas con pareja, cómo alguien puede decir que ama a una persona cuando hay diez mil en el mundo a las que quizás amaría más, si llegase a conocerlas... Una envidiosa hija de puta, bah.
Algunas me contestaban que en el amor hay cosas que no se entienden, otras me daban la razón y algunas (muy pocas) terminaban por dejar la relación.

Pero, aún así, sin embargo...
el amor me sigue pareciendo extraño. Precioso, pero extraño.


Y cuando me agarra la chiripiorca,
me pregunto qué es lo que me une a mi chico... por qué lo elijo todos los días.


Él es el raciocinio caminando,
yo, en cambio, hago un mundo aparte con mi imaginación.

Él tiene tiempo suficiente para hacer ocho mil cosas,
a mi no me alcanza el tiempo para terminar una.

Él puede estar 20 minutos cortando un pollo a la perfección,
yo lo corto en 2 y de manera irregular... total en la cocción no se nota.

Él tiene una paciencia digna de monjes tibetanos y puede esperar en la cola más larga del supermercado.
Yo tengo mis límites, y puedo llegar a dejar productos para pasar por la cola de 15 unidades.

Para él no hay después. Las cosas se hacen ahora.
Yo? Yo vivo en un eterno después. Las cosas pueden esperar.

Pero, aún así, sin embrago...

Él apoya mis sueños imposibles,
yo aprendo con sus explicaciones razonables.

Él adora mi impulsividad.
Yo su parsimonia.

Somos impuntuales. Muy. Irrespetuosamente impuntuales.
Podemos pasar un domingo eteeeerno, tirados en la cama.
Nos gusta cocinar juntos. Y comemos las cosas que nos salen mal.
Y, sobre todo, nos reímos mucho. Y de las mismas cosas.






Hoy, unas de las pocas amigas que me quedan solteras, me miró y me dijo "vos sabés que pueden existir diez mil personas que aún no conocés y que quizás podrías amar más, no?" 

"Si. Pero el día que conocés a esa persona, te dejan de importar las diez mil posibilidades restantes"


...me asombro de mi propia ñoñez.