viernes, 2 de septiembre de 2016

Palabras

Y acá estoy. 3 años después.
Admito que desde hace un tiempo quería volver a escribir, pero no lograba descifrar la contraseña....Si. Siempre fui buena.

Es raro volver a leerme... Algunas cosas las siento aún en el cuerpo, otras se esfumaron y otras tantas me resultan ajenas.
Es raro también volver a escribir...alguien aún lo hace en más de 140 caracteres?

 Hoy hablaba con mi analista del paso del tiempo.
"Me asusta", le dije... 

En 3 años desarmé varias de mis casas. Es extraño, pero con las mudanzas uno aprende a perder y también a dejar ir. A los golpes, pero aprendizaje al fin.
Se acabaron los monoambientes y, aunque pasé a un 2, todavía sigo pensando en cómo decorar los pocos metros cuadrados del comedor...aunque finalmente, está separado de la habitación.

Dramatismo y escenas teatrales mediante, me fui a convivir con mi chico... Porque así soy.
Y si... Me quedé con el que me hacía reír. Que es este chico, y este y este. ...Y hasta ahora, no me equivoqué...
A veces pensamos nombres de hijos. Aunque también tenemos una lista de nombres para futuros perros.

Viajé a lugares que nunca imaginé y así llegué a Estambul.
Volví a hablar con éste chico...que es éste, éste y éste.
Aún con pareja, hijo e instalado muy lejos, le dije lo que muchas veces ensayé en el baño de mi monoambiente frente al espejo....Que él siempre será esa persona...esa que nos encanta ante el primer hola. Porque se nos estruja el corazón y el estomago.
"Nunca pude hablar y reírme como lo hacía con vos. En otra vida...sos vos definitivamente la que me acompaña en las siestas", me dijo. Y entonces supe que jamás habría funcionado. Porque con el tiempo, aprendí a dudar de la gente que nos dice lo que queremos escuchar.

En estos 3 años aprendí a bordar y a encuadernar... Algo de mis viejos, algo de mis abuelos. Algo.
Las plantas ya no se me mueren en el balcón y cuido gatitos de amigas que viajan.
Mi padre volvió a viajar y mi madre está rodeada de nietos. Aunque nunca es suficiente.


Tengo miedos y son los mismos fantasmas que me acompañan desde el primer posteo de este blog.
Sufrí sin que hiciera falta, pero...quién no? 
A veces me gustaría ser más instintiva, pensar menos las cosas, dejarme llevar...Sin embargo, estoy contenta.


No se qué es vivir sola. Calculo que vértelas con vos misma...pero eso va más allá de que abras un blog, te pongas de novia o vivas en un monoambiente prestado. 
Lo que si estoy segura, es que nadie muere de amor. Morimos porque no toleramos la soledad. No toleramos el sabernos incompletos.
Quizás todo esto, se trató de eso. Un aprendizaje, una compañia, la necesidad de dejar escrito lo que me pasaba para que otros me leyeran...para leerme...para acercarme.



"Me asusta", le dije a mi analista.


Y logré descifrar la contraseña.
Porque uno nunca vuelve de la misma manera y al mismo lugar de donde partió.