viernes, 31 de diciembre de 2010

Sea bueno, llévese los recuerdos en el bolsillo

Sr. Año Viejo.
Directivo Ejecutivo de la empresa "La Vida"

                                                                 En primer lugar, desearía hacerle llegar mis agradecimientos por los 12 meses compartidos.
En estos momentos delicados por los que pasa La Vida, su presencia y su acompañamiento han sido favorables para continuar mi proyecto en expansión.
Mientras Ud. estuvo a cargo, logré irme a vivir sola y mudarme al monoambiente más lindo y amplio de la historia de los monoambientes, dar mi última materia y salir enhuevada de la facultad rodeada de gente que me quiere y también logré alcanzar aquellas cosas que me correspondían y por las que luché incansablemente.  
Asimismo, agradezco su presencia mientras yo reforzaba amistades que siempre me apoyaron y que, sin lugar a dudas, así seguiré haciéndolo yo de este lado.
Pero con el mayor de mis respetos, debo confesarle que ponerme bordó por tener la soga al cuello en muchas ocasiones, quedar hecha un trapo a mitad del camino, sentir que mi vida se ponía de un día para el otro patas para arriba o intentar abrir el corazón al reverendo pedo, no fueron situaciones agradabales. Ni que hablar de la situación amorosa que, en el medio de toda esa vorágine, debí superar (y que boludamente aún sigo)
Entiendo que su presencia en la empresa es sólo pasajera y que otras cuestiones deben estar presentes para que mi proyecto se desarrolle a la perfección. Pero quizás me malinterprete. No busco perfección.
El motivo de la carta es para intentar dejar en claro una cuestión que me parece fundamental escalerecer y así mantener una relación pacífica con el Sr Año Nuevo que ocupará su cargo próximamente.
Voy a despedirlo como se merece, pero esta vez olvídese.

Olvídese.

No haré ningún balance pelotudo del "año que se va" y menos que menos haré una nueva lista pedorra para el año venidero.
Por las cosas buenas que pasamos, sólo le pido un favor. Que le haga saber a su amigo que viene con aires renovadores, que no se haga el guapo. Que se meta en el ojete ese tono romanticón meláncolico, que Ud. ha sabido en varias oportunidades adoptar, porque me rompe soberanamente los huevos y me deja hecha una miseria. Porque era en esas ocasiones cuando Ud. me veía enfermar y llorar a mares por aquella relación y por aquello (todo) que no fue...
Que la primera de cambio que intente hacerme recordar lo que pasé con Él, lo mando a cagar ananás sin pelar.
De una.

Agradeceré de antemano la atención que le brinde a mi solicitud..

Sin otro interés, saluda a Ud atentamente.

martes, 28 de diciembre de 2010

Un pequeño paso para el hombre, un gran escollo para mí.

La gente de mi trabajo no me creyó cuando dije que hasta 3° grado mis clases de computación se basaban en hacer dibujos con el Logo: un sistema operativo en donde una tortuguita minúscula se movía en una pantalla toda negra, según las indicaciones (en grados) que uno le daba.
Era una especie de Paint...pero barroco y monocromático.
La parte teórica la aprendíamos desde 1º grado, en donde nos hacían construir una tortuguita (cuyo cuerpo era una cartulina y su caparazón era el postrecito Shimy) y con eso practicábamos... seguramente usábamos esas manualidades para cuando las computadoras se tildaban (que lo hacían muy seguido, por cierto)


Se me ríeron.


Y aún más, cuando les conté que recién en 6° grado me llevaron de excursión a un locutorio en Capital Federal.
Si. Un regente de pebetes de una escuela del Conurbano Bonaerense de excursión a un locutorio en Capital Federal.
Todavía me acuerdo la escalera que había que subir para llegar a ese sucucho semi oscuro en donde había, como máximo, 5 computadoras.
Y cual donación berreta, los pebetes del Conurbano nos fuímos con una impresión (en esas hojas de grandes dimensiones con agujeritos a los costados) de regalo.



Así que...
me volví a mi casa con una foto de Los Hanson en blanco y negro y le dije a mis padres:
"Esto es Internet"




...5 años después, tenían cada uno su propia casilla de correo electrónico.
...10 años después, me siguen llamando porque no saben cómo entrar a su cuenta porque la casilla del otro quedó abierta.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Sonrisa colgate

Simpre disfruté festejar más el Año Nuevo que la Navidad.
No me gustan las borlas, los árboles, la gente abarrotada en todos lados comprando regalos, los niños disfrazados de María y José, los "felicidades", los Papá Noel disfrazados y etc etc.
Los 31 siempre lo despido con más gente, terminamos bailando al son del tractor amarillo y mis ganas de cerrar algo y empezar de nuevo  (con brazo alzado y copa en mano) me motiva más... porque como toda neurótica siempre prefiero creer que el año venidero será mucho mejor que el que pasó. Me gusta sentir que una escapada a la playa está cerca, llenarme de proyectos (aunque la mayoría claudiquen en marzo), creer que voy a poder desprenderme de lo feo y empaparme de lo que me hace bien...


Pero el otro día en el laburo, me dí cuenta que lo más me gusta de estas fechas son los saludos sentidos, esos que salen del corazón. Me refiero a esos que son un parate en la lista repetitiva de los "felicidades, gracias, igualmente", esos que no esperás y que te dejan pensando. Esos que vienen de un alguien al que ví una vez al mes todas las mañanas, con escritorio de por medio y en el ámbito laboral.

"Gracias por todas las bondades que recibí de vos. Ojala que éstas fiestas te traigan esas cosas que seguro te mereces y que aunque pasen algunas que te hagan sufrir, tengas la valentía para seguir adelante. Pero ojalá también puedas quedarte con algunos deseos incumplidos porque son esos que no pasan la fuerza que motiva a seguir viviendo y luchando... Y que sigamos viéndonos.... Eso quiere decir que yo sigo vivo y que vos vas a recibirme otra vez con una sonrisa"


A veces sin quererlo, a veces en personas que ni siquera tenemos muy presente y otras tantas con sólo unas palabras al pasar... dejamos marcas.
Lo rutinario suele convertirse en algo insoportable. Nadie lo duda. Hasta que alguien te hace notar que no fueron en vano las 12 sonrisas todas las mañanas.










P.d: No. No hay chances. Era un viejito de 87 años...ni lo piensen.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Y uso la palabra bascular

Un viaje...
Hice que un ventilador que no basculaba, lo haga.









Chau...
Me siento McGiver.

martes, 21 de diciembre de 2010

Del flaco de bigotes, para la morocha con la cintura más linda.

El otro día pasé por la casa de mis viejos con la excusa de ir a buscar mis cámaras de fotos que habían quedado allá. En realidad tenia ganas de verlos y, debo admitirlo, extrañaba el Sarmiento, a mi perro y al camino que hice durante casi toda mi vida.
El barrio, con otros vecinos y con algunos más viejos, con otros locales y con algunos iguales, sigue siendo mi barrio.

Ni mi madre ni padre habían llegado todavía, así que me entretuve con la bibloteca.
Me dí cuenta que de todos los pocos libros que tenían, sólo uno les quedó de la pila que había en la casa donde pasé toda mi infancia y mi adolescencia. En esa casa ubicada en la única calle del barrio que aún queda empedrada.
La mudanza hizo lo suyo, y mis padres (en su afán de comenzar de nuevo en un departamento) también.
Cuando lo abrí, varias escenas y olores volvieron a aparecer.
Toda mi infancia y mi adolescencia estaban en esas recovecos mentales.
Toda.

Jamás me gustó mucho el libro y sin embargo recuerdo haberlo leído miles de veces en distintas oportunidades de mi vida. En todas, yo estaba tirada en el piso del inmenso y fresco living de mi antigua casa.

En contra de todas las opiniones, odié siempre al personaje principal del cuento. Siempre sentí que su afán por mostrarse libre de todo pecado, ocultaba una faceta de mentiroso (y debo admitir que también de bufarra) Y en algunos momentos me parecía hasta un pibito boludo.

Volví a cerrarlo y me pregunté por qué.
Por qué elegía ese libro de la biblioteca de mi antigua casa cada vez que podía y lo devoraba en media hora.

Y lo volvi abrir, esta vez en la primera hoja.
Me dí cuenta que lo que más me gustó de "El Principito" es lo que se puede leer con letras claras en esa primera hoja, ya áspera y amarillenta por los años...



...A mi princesa.
Te amo por siempre...




(no lo busquen.
Está sólo en la versión que, en época de novios, mi viejo le dedicó a mi mamá y que aún descansa en su biblioteca)

domingo, 19 de diciembre de 2010

10 cosas que odio de ti... (y de cualquiera que sea el próximo)

Después de un tiempo...lo volví a Mr. Okis.
Y soy insistente. Creo en los cuentos de hadas, en el que las princesas son rescatadas de la soledad de su castillo por el príncipe que no se rindió ante los obstáculos del camino.
Y no bajo la guardia ante posibles historias amor (a pesar de que la vida cuelgue pancartas para dejar en claro la incompatiblidad entre los dos)
Y doy chances. Y no puedo decir que no. Y priorizo esas tres palabras que agrandan mi ego histérico por sobre las otras ocho mil que me lo secan. Y quizás las cosas ésta vez salgan mejor. Y además estoy sola. Y al menos mi piel me lo agradecerá... y un abanico de posibilidades se abrieron frente a mi así que acepté la invitación.
La realidad es que durante la noche fui haciendo una lista mental de las cosas que busco y que definitivamente no quiero en una relación amorosa de ningún tipo.
Si...así de divertida fue mi noche.


1- Detesto el Msn, pero debo admitir que sirve como testeo previo a cualquier relación. Y que si pasan 20 minutos entre dialogo mio y dialogo del otro para decir "Yo bien, y vos que tal? "bien todo en orden,  y vos que contás?", ninguna situación hará que cara a cara la pasemos de diez.

2- No soy insoportable, no pretendo que me desnudes de un solo movimiento ni que me estés encima cual abrojo nuevo, pero si miramos una película tirados en el sillón tené la delicadeza de aunque sea abrazarme o mover un dedo en mi brazo como sinónimo de "me gustás"  y así poder hacerme la historieta.

3- Si cortar un queso para la picada te toma 20 minutos porque querés que las tajadas sean de exibición, es algo que no tolero. No viene Narda Lepes a calificar tu plato, creeme. Corta el queso como venga y nos vamos a comer.

4- Estar con alguien que no mancha nada mientras cocina, que yo no pueda dilucidar en qué momento lava los platos y deja todo ordenado, que ni siquiera se le caen al piso las migas de las galletitas de agua cuando las muerde, me convierte en una mugrienta que cuando come le quedan siempre las migas en las tetas.

5- Estar con alguien que cuando termina de tener sexo se va al baño a higienizarse en lugar de quedarse un rato en la cama abrazándome, hace que me sienta sola y que me imagine en la cama cual Coca Sarly sedienta de cariño. Y además me convierte en una desprolija que prefiere forro tirado en el piso pero abrazo cariñoso.

6- Si mirando una video de música mi comentario es "que loco ser un rock star", es porque tengo músculos en los brazos de tanto remarla e inventar temas para hablar. Me aburre. Seguime en una por más boluda que parezca, te pido.

7- No me gusta que mi acompañante hable por teléfono estando yo presente. Lo noto amor... tu amigo te está preguntando si estás con alguien...y me siento una chonga, en serio.

8- Si me preguntás "¿vamos hacer noni?" a las 12 de la noche y cuando nos acostamos en la cama verdaderamente vamos a dormir... hay algo que no me cierra.

9- Si al otro día al abrir un ojo no encuentro en la cama a mi acompañante, pienso indefectiblemente que está preparando el desayuno para traerlo a la cama.
Si pasa el tiempo y la realidad me demuestra que no es así (y cuando me levanto lo encuentro leyendo cosas para la facultad frente a la computadora) como mínimo quiero la intención de volver a la cama juntos. Porque decirme "si querés dormí un rato más bonita" no es algo que me emocione. Ni siquiera si usás el bonita.

10- Si cuando abro un ojo al otro día mi acompañante (que estaba frente a la computadora) me dice que son las 8 a.m... claramente quiero salir gritando de ese lugar, porque para que un sábado me levante a las 8 de matina y que hasta regar el malvón de casa me parezca más emocionante que estar ahí, es porque me cagué de embole absoluta y completamente toda la noche.

Anexo- Que me tomes de la mano mientras caminamos por la calle y que me digas "sos preciosa y quiero volver a verte" definitivamente no soluciona las horas patéticas que pasé.


No hay opción.
Quiero que me mientan.
Tanta realidad me hace mal.


Lo bueno es que recuperé un encendedor.
Y lo mejor, fue que el pornoco que quería salir al costado de mi nariz desapareció.



Relaciones con futuro: 0
Mi piel excelente: 1

sábado, 18 de diciembre de 2010

"Nadie tiene que salir lastimado de todo esto"

Hay tipos que piensan con el pito,
y a hay pitos que piensan como el culo...
(y sus ideas son terribles bostas)


pero siempre hay una boluda que cree en las propiedades de la bosta.
Y si es así, creeme.
Salí de ahí.
porque nada impedirá que quedes hecha mierda.

jueves, 16 de diciembre de 2010

A la fiesta a la fiesta!!!

Apenas me mudé, entre todos los cachivaches que habían dejado los propietarios (y los posteriores inquilinos hippies) encontré una pila larguísima de vasos de plástico sin usar.
Fiel a mi nueva manía (descubierta por vivir sola) lavé los vasos uno por uno y los guardé en su lugar.
"Uso estos por ahora, pero tengo que comprarme vasos de vidrio" me dije.

Pasaron 5 meses de mi mudanza y como todos mis "tengo que..." aún sigo pasando por Easy y mirando los vasos largos de vidrio con ganas.

Hoy mi madre me llamó al trabajo para avisarme que me había comprado 6 vasos de vidrio.
No era sorpresa. Previamente me había mandado un mensaje al celular con la misma información... pero por las dudas quería chequear que yo la había recibido claramente.
"Si te gustan después te compro más", me dijo
"Con 6 está bien má, tengo los vasos de plástico si somos más" le dije mientras laburaba cual camionera al sol.
"Bueno bueno... pero si viene algún chico no podés sacar esos vasos mugrosos"
"Con 6 está bien mamá" (mi paciencia empezaba a flaquear) "No tengo donde guardar tanto vaso", terminé concluyendo .

Hoy mi padre me tocó el timbre.
Fiel a sus diálogos sintéticos, me dijo "Bajá que soy yo con los vasos".
Subió con dos paquetes. En uno venían los 6 vasos, un mate y una bombilla.
En el otro... otros 6 relucientes vasos más.









Pobre.
Mi madre cree que hago orgías con más de 6 chongos en casa
y se preocupaba por esos que iban a tomar en vasos de plástico.

martes, 14 de diciembre de 2010

Y para sumar a la esencia navideña...

... el vecino de abajo de mis vecinos pudientes,
puso una luz naranja amanecer furioso
que ilumina todo su balcón.



O tu estilo decorativo es muy grasa
O enfrente se mudó Pocho La Pantera.

domingo, 12 de diciembre de 2010

La navidad llega para todos y cada uno la recibe acorde a su estado emocional

Mis vecinos pudientes colgaron lucecitas de colores por todo su balcón.
No las conté no por falta de tiempo sino porque me marean...
pero creo que son como 40 hilos de luz que se prenden y apagan.


Y seguro que de cerca emiten el sonido de la cancion de la Navidad.


Y mi azalea semi podrida del balcón me mira de coté.
Olvidate... jamás serás decorada como arbolito de navidad.
No chances.
Soy un grinch.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Hacete una película con esta

Y porque son fechas en las que uno hace resumenes de lo que pasó, balances de lo que fue, y proyectos para no caer nunca jamás en cosas aburridas, que lastiman y otras que hacen mal... hoy me llegó un mail de Horacio.

A Horacio lo conocí hace muuucho tiempo atrás. Él salía de una relación profunda, lastimado y con heridas abiertas. Y yo... yo salía de otra nube planetaria amorosa.
Nos encontramos los dos en un bar. De casualidad. De causalidad, cómo después nos gustaba llamar a ese encuentro.
Yo estaba contenta y acompañada de amigos. Sabía que las copas bebidas esa noche habían ayudado un poco... pero me sentía bien conmigo misma y tenía ganas de todo, menos de pensar.
Él ya estaba ahí. Sentado con dos amigos, dos desconocidos (según me dijo él después) No sabía muy bien cómo había llegado hasta ese lugar, pero esa noche necesitaba (otra vez) no recordar sus heridas.

Irrumpí en su mesa y en su conversación. No suelo hacerlo, pero esa noche era diferente.
Yo no le caí bien de entrada. "¿Quién eras vos para irrumpir de esa manera? ¿Habar de Freud, de las mujeres y de las relaciones amorosas? ¿Qué pretendías demostrar?" me preguntó cuando ya estábamos en confianza.
Aún así, él se quedó y me habló. Hablamos mucho. Los demás se movían a nuestro alrededor mientras nosotros seguíamos hablando y creyendo que nuestra percepción (la mía por haber adivinado en un sólo intento el nombre de su madre, la de él por acertar mi signo zodiacal) era sinónimo de dos que se habían buscado sin saberlo.
"Hicimos del encuentro un universo sin tiempo", me dijo.
Y yo caí en sus redes de poeta meláncolico, pobre y mullido.

Nos volvimos a ver una segunda vez, antes de que él se fuera de viaje.
Nos encontramos a las 7 de la tarde después de recibir un mensaje que prometía "te parece vernos con mate y galletitas de por medio?"
Nos vimos. Con nervios y todo pero nos vimos.
Hubo mate, hubo conversaciones, hubo galletitas que ni probe, hubo más charla, hubo cine, hubo bar, hubo otro bar, hubo más conversación... hasta que a las 5 de la mañana y sin habernos besado siquiera (si, 10 horas después) él me confesó: "cuando estábamos viendo la película quise darte un beso acá"
El acá... era simplemente mi mejilla.
Y a mí, ensimismada como siempre por encontrar a ese principe azul que me despierte de mi letargo,  me pareció tierno.
Tierno... Un beso en la mejilla, después de 10 horas de hablar de su ex, de las causalidades, de la influencia de los astros planetarios y de la antroposofía... un algo que estudiaba su ex.

Me lo encontré un año y monedas después. Y terminamos besándonos en su terraza, mirando la luna y hablando de la energía que producía. Durante ese tiempo él había hecho algo asi como... plantar verduritas sin productos químicos aprovechando la energía (sí, él decía energía todo el tiempo) que las otras verduritas tenían. Y claro, él volvíó hablar de su ex.
Esa vez, él también volvió a viajar y cuando regresó jamás me lo dijo. Me enteré dias después y al recriminárselo él contestó con una seria de excusas que iban desde "estoy con cosas de la facu" hasta un "tuve que limpiar la pileta de la casa nueva de mi amigo y quería que nuestro encuentro sea lindo y en un contexto mejor". Remate.
Lo ideal no existe y en sus tiempos personales no había espacio para mi. Así que lloré por la ausencia que me deja hecha una piltrafa como siempre. Y me repuse, vaya una a saber cómo (porque siempre omito recordarlo para la próxima vez)

Hoy me llegó un mail de él invitandome a leer su blog. Escribe lindo y filma más lindo aún.
Sabía de sus cortos y que eran una especie de autobiografía de sus relaciones amorosas.
Así que (sola y con lluvia de fondo) me busqué en alguno de ellos.
Y no. Claramente no.
Horacio hablaba unicamente de su ex novia (hoy novia con todas las letras)


"¿¿Viste que cuando una lee lo que le pasa al otro cree que es una estupidez, pero cuando le pasa a una  eso no lo logra ver y se ahoga en un vaso de agua??" me dijo mi amiga una vez mientras hablábamos (otra vez) de las relaciones que no fueron.






Me busqué en sus cortos.

En los cortos que un alguien, que pasó sin pena ni gloria por mi vida, había hecho.







Quería ver escrito mi patetismo.
Sencillamente.
Sólo para darme cuenta del por qué me pasa lo que me pasa hoy con otra historia a cuestas, que sólo funciona en mi cabeza.
Y claro,
para saber que a mí la boludez no se me quita fácil.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Del paso de un hombre

Pasó un hombre por casa y me arregló:
- el pendorchito de adentro de un enchufe (que por lo que me dijo, es el enchufe y el cosito de afuera es la tecla),
- el palito metálico que hace que la puerta del mueble de la alacena se quede abierta,
- y el ventilador que hacía tal ruído que despertaba a mis vecinos de al lado.



Y encima me dejó el WD-40 que compró él.








Gracias a Dios que tengo un padre multiuso.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Binorma hasta en los ovarios


Muchas mujeres llevan anotado en sus libretitas o agendas, las fechas de su ciclo menstrual.
Algunas tienen dolores antes, otras le preguntan a una amiga y algunas (en donde me enlisto) no tenemos ni la más remota idea de cuando tiene que venirnos.
¿Es un problema? Si. Es un gran problema.
No sólo porque muchas veces tuve que cancelar citas con chongos (con el chongo no hay confianza para decirle "no nos vemos porque me vino") sino porque a veces también Andres me sorprendió en lugares incómodos como, por ejemplo, en un viaje en el Sarmiento de 30 minutos con viento a favor. Ni les cuento cuando después de una noche chonguera (que se cuentan con los dedos, tampoco hagamos alarde) creo que me tiene que venir, y el fulanito ni noticias da....

La cuestión es que este finde choto, super choto, chotísimo, el más choto de los chotos en la historia de los fines de semanas chotos, sola en mi casa me di cuenta de algo.
De mis dos ovarios hay uno que tiene alma de hombre y el otro que lo tiene de mujer. Si prefieren, uno de mis ovarios es macho y el otro es minita.
Por lo tanto, me dí cuenta que ese ovario macho se la banca y resiste mejor el abandono del óvulo. De guapo nomás (o de popular que es entre mis hormonas) las convence y las hijas de puta hacen aflorar en mi cara algún que otro grano púber.
Esa es su señal de venganza ante el abandono. Señal que hay que saber llevar, pero es tranquila, sin dolor, pasajera y al menos saca de ganancia un grano.
Pero el otro, el ovario minita, el ovario sensiblón, el emocionalmente inestable, no tolera que el óvulo lo abandone. No lo tolera de ninguna manera. Y está decidido a dar una batalla lamentosa a este abandono. Como consecuencia, antes de que el óvulo que lo abandona llegue hasta el útero (nofecundado, nofecundado, ofecundado, nofecundado) y que se desangre cual héroe de guerra, al muy puto se le da por melancolizar la situación. No sólo se aflige por el abandono en sí, sino por sentirse solo, por la fecundación que no fue, por lo que podría haber hecho con este óvulo, por el insignificante papel que le tocó y etc. etc. etc.
Así que, en lugar de llevar un grano en mi cara, me transformo en la persona más pesimista de este universo y no hay momento del día y la noche en que no me ponga a llorar. Así de la nada...como Andrea del Boca nos enseñó.
Voy poéticamente taciturna mirando por la ventanilla del 60, estoy decaída y sin ganas de nada más que añorar lo pasado (y para nada pisado), duermo siestas de 5 horas para levantarme, tomar un mate y volverme a acostar, lloro a mitad de la calle cuando saco a pasear a mi perra adoptiva y al hippie de la vuelta se le da por tocar pesimamente su guitarra en la plazoleta, lloró al ver por tele una movilización de ferroviarios en pos de un salario mejor, me emociona una propaganda de papel higiénico con música emotiva y, sobre todo, lloro por él, por las amigas putamente lindas que se sumó esta semana a su listita, por imaginármelo con alguna de esas amigas putamente lindas, por saber que él sigue adelante con su vida y yo estoy metida en lo mismo hace un año. Lloro por lo que no dije, por lo que no fue, por lo que es y por lo que jamás será.


Lo bueno de todo esto (te juro que algo bueno tiene) es que una vez que las nubes se corren, los ojos se deshinchan y a mí me viene, este ovario minita se pone el vestido más lindo que tiene, lo elimina a él del Msn y empieza una nueva semana.


Hay que saber reconocérselo.

No hay nada en esta vida más ciclotímico y conchudo que mi ovario minita.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Y es viernes...

Vivir sola es quedarte mirando Bailando por un sueño a través de Internet
y escuchar que Sofía Zámolo, al salvarse de la nominación, diga "soy feliz como la canción, pero de verdad"
y enterarte que la Mole Moli tiene un tirón en la ciática y no puede bailar.








Patetismo crudo y sin límites.
Mierda.
Mi vida perdió el rumbo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Del por qué los amores de paso son sólo de paso

No fue el despertar de un cambio.
No fue el cambio de look.
No fue porque había nacido una nueva mujer en mí.


Volví a ser la que era.
Con ojeras y con mi pelo liso, choto y un desastre.

4 días son los que durán los efectos de un amor vertiginoso con chupón en tu cuello de trofeo.
Después...
después el hada madrina no te hace más el aguante. Y encima te pasa recibo la muy turra.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Amor de paso te cambia el look

...Y después del chupón (y los intentos fallidos de maquillarmelo o de pasarme peine, cepillo y escobillón por mi cuello para que desapareciera) decidí que la mejor opción (la única que tenía) era desatarme el pelo.
Por lo pronto, algo se iba a disimular... al menos iba a tapar todo lo que era Amércia del Norte.

Llegué al trabajo y claramente la gente estaba decidida a elevar comentarios acerca de mi pelo.
La gente amiga lo aceptó con un me gusta como te queda este look. La mayoría sabían el por qué de mi pelo suelto asi que estuvimos boludeando con eso varias horas.
Otros en cambio, prefirieron las adivinanzas y me preguntaban: ¿Te cortaste el pelo? No, pará no me digas nada...te cambiaste el color! No... Es el  flequillo!!
Te queda mejor así. Antes tenías cara de nena de papá. Ahora estás más mujer... tipo morocha argentina me dijo otro, que si no fuera que lo siento como un padre pensaría que me tiró con munición entera.
Te hiciste algo, me dijo el Dr. Jefe clavándome su particuar mirada. Jefe que nunca jamás en su fucking vida se dió por enterado de algo y ahora me venía a decir que tenía mi pelo estilo sabash.
Pero que cambió de look que nos trajimos hoy, me dijo una médica. Estás preciosa, dejame ver de atrás. Y yo (porque no había excusa para decir que no) solo atiné a darme vuelta intentando que mi pelo no volara por los aires cual propaganda de shampoo y que la marca de amor desenfrenado del fin de semana en mi cuello, saliera a la luz (explicar un cambio de look...si. Explicar un chupón...altamente más engorroso)
Viste lo que se hizo ella? Volvió a insistir mi Jefe más tarde pero ahora con una médica al lado. Ahora viene a trabajar sin peinarse y le queda mejor.



Y entonces...

si Ud. quiere un cambio de look gratarola, pues consígase a un extraño morocho que le deje un chupón en el cuello y suéltese el pelo.