domingo, 5 de diciembre de 2010

Binorma hasta en los ovarios


Muchas mujeres llevan anotado en sus libretitas o agendas, las fechas de su ciclo menstrual.
Algunas tienen dolores antes, otras le preguntan a una amiga y algunas (en donde me enlisto) no tenemos ni la más remota idea de cuando tiene que venirnos.
¿Es un problema? Si. Es un gran problema.
No sólo porque muchas veces tuve que cancelar citas con chongos (con el chongo no hay confianza para decirle "no nos vemos porque me vino") sino porque a veces también Andres me sorprendió en lugares incómodos como, por ejemplo, en un viaje en el Sarmiento de 30 minutos con viento a favor. Ni les cuento cuando después de una noche chonguera (que se cuentan con los dedos, tampoco hagamos alarde) creo que me tiene que venir, y el fulanito ni noticias da....

La cuestión es que este finde choto, super choto, chotísimo, el más choto de los chotos en la historia de los fines de semanas chotos, sola en mi casa me di cuenta de algo.
De mis dos ovarios hay uno que tiene alma de hombre y el otro que lo tiene de mujer. Si prefieren, uno de mis ovarios es macho y el otro es minita.
Por lo tanto, me dí cuenta que ese ovario macho se la banca y resiste mejor el abandono del óvulo. De guapo nomás (o de popular que es entre mis hormonas) las convence y las hijas de puta hacen aflorar en mi cara algún que otro grano púber.
Esa es su señal de venganza ante el abandono. Señal que hay que saber llevar, pero es tranquila, sin dolor, pasajera y al menos saca de ganancia un grano.
Pero el otro, el ovario minita, el ovario sensiblón, el emocionalmente inestable, no tolera que el óvulo lo abandone. No lo tolera de ninguna manera. Y está decidido a dar una batalla lamentosa a este abandono. Como consecuencia, antes de que el óvulo que lo abandona llegue hasta el útero (nofecundado, nofecundado, ofecundado, nofecundado) y que se desangre cual héroe de guerra, al muy puto se le da por melancolizar la situación. No sólo se aflige por el abandono en sí, sino por sentirse solo, por la fecundación que no fue, por lo que podría haber hecho con este óvulo, por el insignificante papel que le tocó y etc. etc. etc.
Así que, en lugar de llevar un grano en mi cara, me transformo en la persona más pesimista de este universo y no hay momento del día y la noche en que no me ponga a llorar. Así de la nada...como Andrea del Boca nos enseñó.
Voy poéticamente taciturna mirando por la ventanilla del 60, estoy decaída y sin ganas de nada más que añorar lo pasado (y para nada pisado), duermo siestas de 5 horas para levantarme, tomar un mate y volverme a acostar, lloro a mitad de la calle cuando saco a pasear a mi perra adoptiva y al hippie de la vuelta se le da por tocar pesimamente su guitarra en la plazoleta, lloró al ver por tele una movilización de ferroviarios en pos de un salario mejor, me emociona una propaganda de papel higiénico con música emotiva y, sobre todo, lloro por él, por las amigas putamente lindas que se sumó esta semana a su listita, por imaginármelo con alguna de esas amigas putamente lindas, por saber que él sigue adelante con su vida y yo estoy metida en lo mismo hace un año. Lloro por lo que no dije, por lo que no fue, por lo que es y por lo que jamás será.


Lo bueno de todo esto (te juro que algo bueno tiene) es que una vez que las nubes se corren, los ojos se deshinchan y a mí me viene, este ovario minita se pone el vestido más lindo que tiene, lo elimina a él del Msn y empieza una nueva semana.


Hay que saber reconocérselo.

No hay nada en esta vida más ciclotímico y conchudo que mi ovario minita.


3 comentarios:

  1. Menos mal. Lindas las mujeres que reconocen la sexualidad de sus ovarios. Eso es tenerlos bien puestos, también.
    Y eso...
    me puede.
    Uf ,me excedo lo sé.
    Pero ta.
    nada que hacerle.

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  2. nada de excesos.
    Mi ovario minita lo agradece
    (y el macho igual...en el fondo tambien le gustan los halagos)
    Gracias!!!

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