En mi caso, siempre es mucho.
Cuando vivía con mis viejos la idea de irme a vivir sola era sinónimo de hacer lo que tenía ganas de hacer en el momento en que quisiera. No porque mis viejos hayan puesto demasiados limites a mi crianza, sino por toda esa idea ampliamente divulgada en las revistas domigueras de "crear un espacio para vos, no hay nadie que te rompa los huevos, manejás tus tiempos, no le rendís cuentas a nadie" y bla bla.
En fin.
Me mudé sola al monoambiente más lindo y grande de todos los tiempos, tengo a la perra más cariñosa, tengo parrila y una pileta que más que pileta es swimmin pool.
Pero con el paso de los días, me doy cuenta de la distancia que hay entre lo que uno sueña y la cruel realidad.
Por lo pronto, es cierto...
que creas un espacio para vos... pero dsps te das cuenta lo difícil que es llenarlo.
que una hace lo que quiere... pero dsps es una la que limpia.
que podes llenar la casa de chongos... pero dsps no los sacás más.
que manejás tus tiempos... pero dsps no sabés como carajo maniobrarlos.
que tenés tus cosas... pero que no hay nadie más que vos para buscarlas cuando reiteradamente las perdés.
que comés a la hora que querés y en donde querés... pero la paja que da cocinarte para vos sola! Y encima terminás comiendo desde la olla al lado de la cocina.
que podés elgir tu menú... pero que al abrir la heladera te das cuenta que sólo tenés un limón, un pedazo de manteca y tres tappers de comida que no te acordas como llegó ahi.
que también tenes tus silencios... pero al carajo cuando se transforman en soledades.
que te convertís en una ecologista al generar menos basura para el planeta... pero que en algún momento sos vos la que tiene que sacarla.
en fin...
cuando vivis sola hasta una panera (hoy elemento claramente inexistente en mi cocina) te hace pensar en tu soledad.
No da poner un sólo pan. La imagen es muy triste...
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