Con mi amiga Koisumi (no. no es china pero la historia es larga... y patética) nos conocimos mientras cursábamos una práctica en la facultad. Nos tocó hacer lo mismo durante cuatro meses. Eso "mismo" era entrar y salir de las habitaciones del Hospital y... reírnos de una compañera. Creo que fue eso último (la maldad, básicamente) lo que nos unió en una linda amistad.
Una vez salimos corriendo por las escaleras del Hospital porque ninguna quería entrar a la práctica a la que asisitíamos. Y fuimos felices por ese acto cagón.
Nos tentábamos. Mucho y todo el tiempo... Y ninguna de las dos tiene risa que pueda pasar despercibida.
Somos de esas personas que no se ven seguido pero saben que la otra está del otro lado en los momentos más patéticos de nuestras vidas (y créanme que son muchos) Así que pasamos largas horas riéndonos por Msn.
La cuestión es que después de un tiempo nos vimos.
Caminamos mucho mientras hablábamos de nuestros actos patéticos (actos que van desde "lo llamé y cuando dijo mi nombre, corté y después volví a llamarlo" pasando por un "le escribí un mail cuando estaba borracha y fuí muy sincera" y terminando en un "conocí a la novia de mi hermano estando yo en pelotas y con una pollera rotosa que uso de vestido...y no me importó")
Nos sentamos en un bar y desde el minuto cero, las muchas parejitas que nos rodeaban empezaron a besarse. Besos que sólo se dan los tortolitos que en el minuto dos, están disfrutando en un telo.
Nos fuimos.
Indignadas por los precios. Y por los besos, claro.
Seguimos caminando y entramos en otro bar. Esta vez intentamos elegir bien donde ubicarnos... nada de parejas, sólo hombres solteros y cerca de la puerta para pispear quién entra y sale.
Como todos nuestros intentos, este no iba a ser excepción. Terminamos sentándonos en un lugar alejado de la barra, con una pareja pasional que recién se conocía, otra que discutía y que terminaron a los besos limpios y una última en la que había un tercero (al que descartamos por ser claramente el solterón aisaldo sin amigos)
Así que empezamos a hablar...
Nos potenciamos. Y las cosas que decía una, eran realidad para la otra:
- Nuestros destinos están marcados por lo bizarro desde cero. Nuestros primeros amores correspondieron a un mecánico de rueditas de changos y a uno que se pedía, sin importar el horario, leche tibia en un bar.
- Odiamos a las mujeres que no chivan en días de 35 grados a la sombra, que se sacan el pijama ni bien se levantan un fin de semana, que la llaman a la noche ocho mil amigos con un montón de planes y aquellas que viven los 365 días del año depiladas y con olor a perfume.
- La siesta debería ser obligatoria por decreto nacional. Nada más lindo que echarse unas dos horitas.
- Los vasos no se lavan. Se amontonan hasta que no quede opción de lavar uno.
- Los hombres huelen la soledad de una... si no no explicamos el por qué cuando estamos en pareja nos llueven las proposiciones (bueh... tampoco es que nos llueven, pero nadie lo sabe y acá escribo lo que se me antoja)
- Yo me compro unas zapatillitas en un local de viejos y ella se da cuenta que no se depiló una pierna cuando está por meterse en la pileta en una fiesta con muchas personas.
- Sufrimos de depresión clínica... eso justificaría el pasar una día entero despeinadas y sin hacer nada.
La noche terminó con una conclusión simple, infalible y certera... "Para comenzar una relación seria, indefectiblemente hay que estar bien consigo misma antes"
Estábamos felices.
Después de horas de charla, habíamos llegado a una conclusión reflexiva y madura en la que nos hacíamos responsables por todo eso que nos pasaba, por todos esos pequeños actos patéticos, por todos esos que pasaron sin voz ni voto. Tomábamos las riendas de nuestras vidas y dejábamos ese galanteo histérico con el sexo opuesto (que nunca llega a nada) guardado en un cajón.
"Me quiero y no es necesario una pareja para darme cuenta que puedo disfrutar de mi soledad", diría la frase con rouge barato escrita en algún espejo.
Nos levantamos y fuimos al baño colgándonos ese cartel imaginario...
"Viste como te miró el flaco que estaba en la barra? Encima estaba con el amigo que también estaba bueno" me dijo desde el box del baño mientras descargaba la cerveza tomada.
"Qué flaco?" le dije. Y ahora que nos vamos?! Era lindo?? Ahora cuando salimos lo miro y si están buenos definitivamente nos quedamos" le grité desde el otro box mientras intentaba embocar en el inodoro.
"Cómo era eso de que para empezar una relación hay que estar bien consigo misma???", me gritaba entre carcajadas.
Salimos del bar.
De la misma manera de la que entramos.
Solas y patéticas.
Pero con un agregado...
Ahora sabíamos que, tras una mirada del sexo masculino, ni siquera podíamos mantener una reflexión madura durante dos segundos.
A esas minas que no chivan hay que matarlas dejame de joder... el otro día me hice la top, me puse delineador en los ojos, no sólo me quedaron distintos sino que con la transpiración se me corrió todo.. así que volví al look originar de laburo, el cual cuando llego a casa, cansada y transpirada, me miro al espejo y pienso "soy un macho"
ResponderEliminarGenial esta entrada!
Koisumi
yo el otro dia me hice la top y me calcé zapatos... sabés como termina la historia???
ResponderEliminardescalza por calle Corrientes?
ResponderEliminarNicolas: No. Aún no llegué a tanto... pero dame un par de años.
ResponderEliminarMe refería a los zapatos que usan las mujeres femeninas (y no es redundante)... Yo ando en zapatillas de viejo. Nunca tacos.
Terminaste toda ampollada, conlos pies transpirados, re puteando?
ResponderEliminarO a los minutos volviste a tu casa a cambiarte?
Yo el otro día me quise hacer la femenina y ponerme zapatos... sabés qué pasó???
no encontré.. no tengo zapatos, lo más parecido a un zapato son unas ojotitas más lindas, pero siguen siendo ojotas, de goma jaja... y tmb tengo unas guillerminas de lona, que compré en una tienda de chicos pq calzo 34/35......
ni siquiera pude hacerme la top jajaja
Koisumi
se me salió uno en medio de Sta Fe y un colectivero de la línea 68 me gritó...la próxima hay que comprarse zapatos más chicos!
ResponderEliminarjajajajajajajjajajajajajajjajajajaja
ResponderEliminarsimplemente genial...
por qué estas cosas siempre nos pasan a nosotras?
Koisumi