De trabajar atendiendo boludos que preguntan a qué hora tiene el turno porque no lo anotaron,
pasando por adolescentes que no quieren comer o intentan suicidarse,
terminando por viejos seniles que ni siquiera pueden decirme su nombre,
siempre hay algo que se repite...
La primera: no se dónde pararme porque siempre me siento en el paso.
La segunda: al principio soy siempre la "morochita de anteojos grandes"
Hay cosas peores.
Por algo se empieza.
Me gusta la actitud!
ResponderEliminarYa es tiempo de buscar una tercera, que destierre a las anteriores.
Noooo, los 42 pulgadas no se tocan!
ResponderEliminarAriadna: teñirme de rubia...jamás
ResponderEliminarPat: nunca barajé esa terrible posibilidad