domingo, 24 de febrero de 2013

Si no querés ver mi cara de ojete, mantenete alejado de opinar sobre ciertas cosas

Soy una persona pacífica. Siempre lo fui.
Cuando empecé a estudiar psicología, me volví más abierta aún.
No prejuzgo (salvo cuando le saco el cuero a alguien entre amigas), dejo hablar al otro, escucho lo que tiene para decir...esas cosas que aprendes en la facultad.
Ya recibida, cada vez que alguien me plantea una situación, no puedo dejar de pensar en un "depende"
Para mí, no hay generalidades.
Para mí, no hay asuntos cerrados.
Para mí, hay siempre un "habrá que ver"


Hoy opiné en un grupo psi del que formo parte. Nunca lo hago,
excepto que hoy un alguien empezó a hablar del discurso de Lacan, sin saber (ni siquiera) escribir correctamente la palabra narcisismo.
Me llamó (y a todos los que adherimos a sus enseñanzas) "pobres infelices, víctimas de su discurso"


Y ahí me di cuenta...
No hay margen cuando opinás baratamente, idiota.
No hay ningún "depende", forro, cuando tu lectura son datos sueltos que sacaste de Wikipedia.
No opines, porque se nota que sólo lees la contratapa de los libros, ignorante.
No hay chistes. Salvo que lo hagan los colegas.
No jodas con comentarios absurdos, obsoletos y de revista Para Ti
porque, en serio, me pongo seria, aburrida y, en ocasiones, saco lo peor de mí.



"Por favor, debatamos sin insultarnos. Y en la medida de lo posible, retomemos el hilo del posteo" 
escribió el administrador.





Pucha.
Me borraron el comentario para alquilar balcones,
donde lo mandaba a seguir leyendo a Bucay.

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