Estar en pareja es tan raro como coser una remera y que no se te note el hilo del cosido.
No digo que sea imposible.
Habrá gente que lo hace sin mirar y gente que aprende después de deshacer el cosido unas 345 veces. Otras que prefieren llevar el agujero y otras que lo solucionan comprándose una remera nueva.
Cambia la organización de los horarios, las cuentas a fin de mes y tus hábitos solitarios.
Ahora hay otra persona y todo es multiplicado por 2.
Ahora hay un compañero que le competen cosas que antes no.
Hoy me dí cuenta que hacerte un test de embarazo
nunca es como en las películas.
Dificilísimo enganchar el chorro de pis en ese aparatito,
te manchas de meo la mano
y, sobre todo, quedás como una boluda al darte cuenta que te quedan 10 días para que te venga.
Cuando era sola, la menstruación me agarraba de sorpresa.
Ahora se ve que hay que llevar calendario, para no gastarte 30 mangos a causa de algún accidente.