Me tocó participar de un focus group cuyo tema era la violencia laboral.
Después de la presentación de cada integrante y luego de una hora de arduo debate, no pude retener ninguno de los trabajos de los participantes, ni experiencias contadas, ni tema de discusión...
Mi atención estaba centrada en los brazos de la coordinadora del grupo apoyados en su gran rollo de su panza, en el mechón rebelde que se paraba (aún con gel) en la nuca del chico de mi izquierda y en el cartelito de una señora en dónde se leía Haydée (con acento en la primera é)
Jamás voy a dedicarme a hacer clínica con adultos.
Jamás me inviten a participar de una reunión seria, un sábado a la mañana.