Tengo al amado perro mío viviendo conmigo porque mis viejos se van de viaje y cual caprichosa me negué a que el amado perro mío se quedara en un especie de hogar.
Mi perra adoptiva no lo soporta y se lo quiere comer entero.
Así que, después de truncados intentos para llegar a un acuerdo que beneficie a todas las partes intervinientes... he decidido que la perra va a la terraza y el amado perro mío se queda abajo conmigo.
La democracia con los perros es imposible.
No me parece justo que la dueña de la casa tenga que irse a la terraza. Afuera el intruso!
ResponderEliminarPat: No te me retobes eh. La decisión ha sido tomada.
ResponderEliminar