Le compré un nuevo colchón a mi perra adoptiva.
Porque la goma espuma rejuntada de mi padre y las sábanas truchas de mi madre,
no quedaban con mi estilo hogareño.
Fiel a mi estilo, no supe calcular.
Exageré como si tuviera de mascota a una gran danés.
Me fui de mambo y le compré un simil dos plazas.
Ahora la muy turra me mira sobradora desde su cómodo dos ambientes.
vi mi postal ahí gigante en tu blog y casi me caigo de la silla de la emoción!
ResponderEliminarGracias!
:)
si... fue un robo a mano armada ;P
ResponderEliminares que son taaaaaaaaan lindos!!!!