Me traje un yuyo muy lindo del pueblito lejano, donde mi hermano se fue a vivir.
Yuyo que, por cierto, soportó heladas y meses enterísimos sin agua.
Llegó a casa medio cachuzo, pero aún conservaba su jovialidad.
No con un verde que digamos uh que verde... pero se la bancaba.
Lo planté. Con una cuchara y mucha paciencia, lo planté.
Lo regué... algunos días.
Al muy puto le costó dos días volverse cachuzo todo.
Y ahora tengo, además de una azalea marrón, unos palos con hojas grises.
Lindo balcón.
hija, la época de poda y trasplante es en los meses que no tienen r.
ResponderEliminarojo, eso no asegura que la planta te sobreviva, solo que padecerá menos el trasplante o la poda.
¡Uy! Pero...Nooo,de plástico no, nunca decores con plantas hipócritas!!
ResponderEliminarAcuerdo con Lunática! Las de plástico son muy feas!!
ResponderEliminarPara mí son de vieja (con todo mi respeto a las señoras mayores!)
Melón: una amiga me preguntó, al leer tu comentario, si vos eras mi madre... yo que vos, empezaría un análisis para no terminar como ella ;P
ResponderEliminarDe todas formas... tendré en cuenta el comentario
Lunática y Ariadna: aún de plástico... seguro la planta se me muere.
Nada de plástico, boluda: robate una planta de la vuelta de tu casa. Así la planta no se tiene que comer tan largo viaje.
ResponderEliminarSaludos.
Guillermo: lo del robo me gusta. Aunque tengo tanta mala suerte con las plantas, que seguro me abren un sumario por chorearme una planta.
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