domingo, 4 de diciembre de 2011

Los proceso mentales de mi madre siempre apuntan a una dirección.

No me gusta atender el teléfono de línea. No lo hacía cuando vivía con mis padres, ni ahora... que la seguridad de que sea para mí, es del 98 %.
No me gusta. Y menos, al saber quién está del otro lado; dos posibilidades: mi madre o mi madre queriendo llamar a mi hermana.

Me suena el teléfono. Y se que, otra vez, es ella.
No atiendo, aun sabiendo que después llega el mensaje con el "dónde estás?"
Estoy completa, entera y decididamente segura que es mi madre para contarme por cuarta vez que consiguió "navegando por Internet, un página dónde venden camas muy baratas. Más baratas que la oferta que comentaste el otro día en la mesa. Se llama... "oportunidades ya" o algo así. No sabés que lindas camas. Tenés de varios tipos, viste. Pero hay varias personas que se quejaron porque parece que hay un tipo que está cagando a la gente. Se cambia el nombre y dice que vende cosas, pero cuando comprás, desaparece. Por lo que comenta todo el mundo, parece que así los cagó a todos. Igual hay varios que venden camas. Camas lindas y según lo que comentaste vos el otro día en la mesa, los precios son más baratos. Tenés de todos los estilos. Igual papá me dice que para la cama hay que esperar, porque hay que ver dónde te mudás. Y recién ahí podemos ver el tamaño del lugar y el espacio que te queda para ponerla... igual vos me dijiste que querés matrimonial, no?"




Mi madre no tiene punto y parte. Jamás.

Y por otro lado...
avísenle que "matrimonial" ya dejó de ser una categoría para camas.

Y no, mamá.
No voy a mudarme con mi novio.

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